The Sopranos

Declaración del Movimiento por la Unidad Socialista

Nos envian los amigos y compañeros de Sonora: Frente Estatal en Defensa de la Vivienda de Sonora.

Debo decir que estoy 100% de acuerdo con lo que dicen.
si te da flojera leer esto, entonces escuchalo... o, leelo, haz lo que quieras.



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Aún no toca fondo la recesión económica mundial y ya sus efectos carcomen y deslegitiman las estructuras económicas y políticas de un sistema que se autoproclamaba “vencedor” de la propuesta socialista. Más de 20 millones de nuevos desempleados, la caída en picada de la producción y el comercio mundiales, la ruina de empresas baluarte como la General Motors, nuevos bancos en quiebra y la paralización del crédito, “planes de recuperación” insuficientes o que de plano no funcionan, son algunas de las más graves consecuencias de la actual crisis y de las terribles secuelas que sufren los trabajadores por la permanencia del sistema capitalista. Es sorprendente que aún en medio del shock y la desmoralización producidos en el inicio de esta calamidad, en diversos países del mundo comienza a emerger un amplio movimiento de protesta que lo mismo recurre a huelgas generales (Francia y Grecia), que a la toma de fábricas y la movilización ciudadana exigiendo un cambio radical en la política económica.

Importantes voceros del capitalismo mundial, entre los cuales se encuentra Barack Obama, no han tenido más remedio que reconocer que es falso que el sistema se “autoregule” y de que es necesaria la intervención del estado para cuidarlo de sus “excesos”. En notable contraste, el gobierno de México, en voz de Agustín Carstens, refrenda su fe neoliberal y diversos candidatos del PAN reafirman su propósito de continuar las reformas neoliberales, ahora destinadas a reformar la Ley Federal del Trabajo, encajar el IVA a alimentos y medicinas y permitir una mayor inversión privada en PEMEX. Para estos propósitos cuentan con el contubernio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), de diversos partidos menores (Ecologista, Socialdemócrata y PANAL) y, por supuesto, del ala “chucha” del Partido de la Revolución Democrática.

En México la profundización de la crisis ha contribuido a ahondar la desconfianza y el encono en contra del gobierno ilegítimo de Felipe Calderón, pero ha faltado la conformación de un amplio movimiento social (basado en las organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles y populares), que obligue al gobierno a modificar su política y tomar acciones para la recuperación del empleo, los salarios y de la actividad económica. Hasta ahora, la iniciativa más importante en este sentido la ha tomado el Movimiento en Defensa de la Economía Popular, la Soberanía y el Petróleo que encabeza Andrés Manuel López Obrador, pero es necesario reconocer que a pesar de su importancia, aún carece de la representatividad y el vigor necesario para lograr esos objetivos.

En el terreno electoral la situación se presenta aún más adversa y complicada. La posibilidad de que una expresión de izquierda, como es el PRD, pudiera haber capitalizado la debacle del neoliberalismo se ha esfumado tanto por sus divisiones internas, como por la capitulación de su actual dirección hacia las reformas neoliberales. Esta situación abre el camino para la recuperación electoral del PRI, como primera fuerza en la Cámara de Diputados, el PAN en segundo sitio y muy relegado, en un tercer puesto, el PRD. Esta perspectiva desalienta y desmoraliza a una amplia franja de votantes críticos que no cuentan con una alternativa electoral creíble y observan impotentes el fortalecimiento de la derecha. ¿Qué impacto podría tener un fuerte crecimiento del voto nulo o de las abstenciones en este contexto? Para el PRI y el PAN no significa mayor problema, poseen una amplia franja de votantes cautiva y ello les otorga la legitimidad necesaria para continuar con la aplicación de sus políticas neoliberales. El PRI todavía cuenta con el voto corporativo de obreros y campesinos y el segundo con el voto de las clases medias conservadoras, del apoyo del clero católico e incluso del sector de la burocracia magisterial encabezada por Elba Esther Gordillo.

Los sectarios de la izquierda. por un lado, y los ilusos, algunos de los cuales en el pasado decían que cualquier “cambio” era bueno y por ello había que emitir un voto “útil” para Fox , piensan que todos los gatos son pardos, y hoy llaman a favor de la abstención o el voto nulo. Este argumento es atractivo para muchísimas personas desilusionadas por el espectáculo que ha presentado el PRD ante el público en sus luchas internas, sobre todo después de décadas de abusos y corruptelas del priísmo. Sin embargo, nosotros sí creemos que, aún así, existe una diferencia importante para la población en lo inmediato entre un gobierno del PAN o el PRI y otro del PRD, aún con todas sus inconsecuencias. Si el PAN recupera la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ello significaría la pérdida de importantes derechos y conquistas, como el derecho al aborto, las “sociedades de convivencia”, el techo puesto al incremento en los precios del transporte público y los beneficios para los adultos mayores, desempleados y madres solteras, entre muchas otras cosas, además de constituir un severo golpe a los movimientos sociales de la capital de la República. ¿Con qué cara, el día de mañana, esos grupos sectarios intentarán acercarse a los movimientos que lucharan por defender dichas conquistas?

En gran medida esta situación se debe al error de López Obrador de no haber roto, de manera orgánica y contundente, con la runfla de oportunistas y traidores al gran movimiento en defensa del petróleo. Es respetable su deseo de no dividir aún más a la izquierda mexicana, pero existen ocasiones en que la convivencia con este tipo de “compañeros” constituye más bien una resta que una suma y un defecto más que una virtud. El gobierno federal, a través del los órganos electorales, ha utilizado a los “chuchos” para imponer a Jesús Ortega como jefe del partido y a Silvia Oliva Fragroso como candidata en la delegación de Iztapalapa.

A la izquierda del PRD existe el Partido del Trabajo, del cual no guardamos la menor ilusión por su práctica oportunista y antidemocrática. No obstante, por las razones que se quiera, en los últimos años el PT se ha distinguido por ser una de las organizaciones más consecuentes en su apoyo a López Obrador y en este proceso electoral ha abierto sus listas a importantes luchadores sociales como Jorge Herrera Ireta, miembro del combativo Sindicato Mexicano de Electricistas, Daniel Trujillo de nucleares, Lucia Morett, activista estudiantil, José Martínez Cruz, miembro del PRT, así como a destacados participantes en la lucha por la defensa del petróleo como Jaime Cárdenas, entre muchos otros. Es preciso aclarar que si bien la sola presencia de este tipo de candidatos en la Cámara de Diputados difícilmente podrá contener a la aplanadora PRI-PAN, su presencia es necesaria como tribunos de un poderoso movimiento en defensa de los intereses de los pobres y oprimidos de nuestra patria.

Ante la inexistencia de un auténtico partido de izquierda o de un movimiento social que unifique, centralice o de cause a las diversas expresiones de inconformidad social, existe una tendencia a sobredimensionar la importancia de los procesos electorales. Para algunos, quienes proponen la abstención o el voto nulo, consideran que su propuesta estaría en condiciones de “deslegitimar” al sistema y así crear las condiciones para generar una crisis política de mayores dimensiones. Otros consideran que la participación electoral, por sí misma, es la única manera de garantizar un cambio pacífico y democrático. Ambas visiones, en nuestra opinión, están equivocadas.

Para nosotros, el próximo cinco de julio no es ni el fin ni el principio del proceso de construir una alternativa socialista o de un amplio movimiento social. Es una etapa más de lucha que requiere de una respuesta adecuada para alcanzar diversos objetivos concretos. No nos sentimos identificados ni con el PRD, ni con el PT y tampoco con el Partido Convergencia, pero sí llamamos a votar por aquellos candidatos identificados con diversos movimientos sociales y comprometidos con el programa del Movimiento en Defensa de la Economía Popular, la Soberanía y el Petróleo.

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