viernes, 3 de octubre de 2008

02 de Octubre de 1968 (testimonio)

Nuestro querido amigo y colaborador Emmanuel del D.F., nos envia un valioso testimonio de lo ocurrido el 2 de octubre de 1968
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02 de Octubre de 1968.

por Esquivel Vázquez Emmanuel

Hace 40 años, exactamente a estas horas, miles de estudiantes estaban siendo masacrados por fuerzas armadas del ejército, grupos paramilitares de inteligencia y corporaciones policíacas, persiguiendo como bestias a muchachos y estudiantes en la zona de Tlatelolco. Anécdota Familiar: Mi madre, es oriunda de un poblado llamado San Gabriel Zepayautla, en el Estado de México -a unos minutos de la población -ahora ciudad- Tenancingo de Degollado-. Ella nació en 1963, tenía 5 años y era, prácticamente una niña inocente. Mi abuelo, ha sido campesino durante toda su vida, en ocasiones llegó a trabajar en la ciudad (DF) como albañil, velador u otro trabajo eventual.

2 de Octubre de 1968.
Mi abuelo era trabajador de construcción en esos tiempos. Le pregunté una vez cuando era niño: pa, ¿qué pasó el 2 de Octubre? … Cómo si yo no hubiera hablado.

Le dije a mi mamá que me platicara acerca del 2 de Octubre años después, ya cuando iba en la secundaria. Le pregunté que si sabía algo -tenía poco que yo había visto la película rojo amanecer, me la prestó un amigo-, y así comenzó a comentarme todo lo que sabía acerca del 68, y me contó una anécdota familiar que, hasta el día de hoy, voy a escribirla...
"Me dijeron que me durmiera, que me fuera para allá -pa'l otro cuarto-".

Era Sábado 03 de Octubre cuando mi abuelo regresa a casa, después de haber trabajado una semana en una construcción en el DF -dice mi mamá que fue cerca de Tlatelolco, pero hasta hoy no se atreve a preguntarle exactamente donde -. (Voy a tratar de ordenar la Anécdota de acuerdo con las cosas que recuerda mi jefa, y escribir acerca de eso, miren, faltan elementos porque quien si puede dar un mejor testimonio es mi abuelo, pero él, es un muro cuando uno habla acerca del tema).

Platica mi mamá que: el Sábado 04 de Octubre llega mi abuelo a la casa, para ellas (tías, abuela, bisabuela y ella –eran las personas que vivían en la casa-) era un día normal, lo poco que oyeron de la Noticia, fue en un radiecito el Viernes y en realidad no sabían ni entendían a ciencia cierta de lo que se trataba. Pero lo que le pasaba en mi abuelo era algo raro, no regresó normal al pueblo esa semana, la de la noche de Tlatelolco. "Se veía enojado, maldecía en contra del gobierno, decía bastantes groserías, yo no lo había visto así, yo la verdad era una niña y no imaginaba nada, ya ves que uno vive en su mundo" comienza a decirme mi jefa, y continúa "todo ese día anduvo bien inquieto, decía que ni se pararan por ahí esos hijos de la chingada porque sí les iba a meter un machetazo, ya por la noche, dijo que se iba a salir a caminar un rato, no se aguantaba ni él mismo".

Se sale mi abuelo a caminar y es cuando, en la noche del Sábado 04 regresa a la casa...
Yo ya estaba dormida, en esa época como no había tele ni radio y se oscurecía temprano, pues te mandaban a dormir temprano. Estaba dormida con tu abuelita Altagracia, cuando se oye la puerta y tu Abuelo entra y la llama, de manera muy discreta. Yo como una niña, pues agarro y voy tras de ella, salgo del cuarto donde dormíamos y me paso al comedor, estaban la abue Altagracia y tu pa cuchicheando muy discretamente, yo no sabía ni de qué. Entonces, tu abuela se da la vuelta "Y usted escuincla que hace ahí, váyase a dormir, váyase pa' allá". "Los 5 muchachos" Yo agarré y me fui a la cocina, ahí me espere un rato. Entró tu abuela y comenzó a calentar unas hojitas (un té), tortillas y frijoles. Me dijo que le ayudara llevando una vela y cosas al comedor. Estaba preparando comida como para cuando iban visitas en la casa. Al entrar al comedor con las cosas, veo a unos muchachos pálidos, asustados y gritando, bastante temerosos, y se tapaban los rostros con sus chamarras, no sé qué impresión me dio verlos así, uno llevaba la mano cortada (le faltaba un dedo), y tu abuelo estaba hablando con uno de ellos, preguntándole que les había pasado. "¡Ay no!, es una cosa que no se la deseo a nadie". El muchacho platicaba que había sido una cosa bien fea, que los habían matado como perros, que las personas les cerraban las puertas de las casas -imagino que hablaba acerca de los edificios de la zona de Tlatelolco-, que los edificios y paredes estaban bien llenos de sangre. Tu abuelo lo escuchaba con atención y una rabia reprimida en el rostro, que pocas veces en su vida lo he visto así. Yo recuerdo que eran como 5 muchachos, todos vestían pantalones de mezclilla, de la época, playeras y unas chamarras. "Pobrecitos parecían como perritos que los habían apaleado, bien asustados y temerosos, oían un ruido y se trataban de esconder".

Terminaron de cenar y les dijo tu abuela que se quitaran las ropas (los pantalones, y playeras que traían sangre), ella después las quemó y les dio cosas de tu abuelo y tu tío para que se pusieran.
"Los soldados" Se durmieron esa noche abajo de la cama y sin hacer ruido. Al día siguiente tu abuelo los iba a llevar al río -hay una hacienda en el pueblo, donde pasa un río-. Por la mañana se oían rumores de que los soldados andaban por "el cerrito" buscando estudiantes, uno de ellos llegó a tu abuelo -afortunadamente a tiempo-, entonces como entre las 6:30 y 7:00 am los levantó y les dijo que ya andaban por ahí los soldados, que era mejor que se prepararan. Les dio azadones, machetes y palas "como si fueran a trabajar" al cerro (de peones), imagino que si les preguntaban él iba a decir que eran sus trabajadores. Pues agarró a los muchachos y se fue, y regreso en la tarde. Dijo que había ido a raspar los magueyes, ya ves que a tu pa le gusta hacer pulque. Y jamás volvió a hablar del tema. Comentarios: Como verán no es la gran historia literaria o periodística, ni tampoco tiene los mejores elementos estilísticos, pero es una parte de la verdad no oficial, una historia más, contada por alguien más, tiene elementos precisos y otros imprecisos, de hecho, a mi mamá tampoco le gusta comentar mucho acerca del tema, se enoja si le pregunto y/o le digo que me cuente detalladamente -y ya ven que casi no soy incisivo-, y me dice: "ya cállate o lárgate a hacer otra cosa". Esto es parte de lo que puedo escribir acerca del movimiento del 68. He leído mucho acerca del tema, he leído acerca de Litempo 8 y Litempo 14, he visto las películas rojo amanecer y documentales en la prepa -de los que proyectaban los "cgacheros"-, he leído noticias, pero de todo lo que sé.

Lo que más me gusta, desde que era niño, es la historia contada "a escondidas" por mi mamá. Esa en donde mi pa (mi abuelo), ayudó a unos "comunistas" -que pudieron haber acabado con el país si el Sr, Díaz Ordaz y el Sr. Echeverría Álvarez no hacen algo para rescatarlo-. Esta historia para mí, ha sido trascendental en mi vida, porqué me he dado cuenta que hay un Sistema lleno de mentiras que nos dicta que debe ser lo justo y o injusto, que nos maneja que debe ser la verdad.
Hoy. Veo a muchachos de 16-20 años, gritando y estropeando todo, secuestrando vagones de metro, camiones RTP y microbuses, y me enfurezco, porque no tienen ni la más remota concepción de lo que están haciendo, muchos, no saben ni siquiera porque lucharon los que ahora fueran sus abuelos. Y lo peor de todo, son grupos de "porros", pagados por políticos PRIÍSTAS -eso está más que comprobado-, luego salen las imágenes en la Televisión con Dóriga o Alatorre diciendo que es vandalismo, que por eso debemos tener más policías represores, etc. Pero, es el mismo Sistema, él mismo.

Aquellos jóvenes que llegaron al pueblo natal de mi madre, no lucharon para eso, y eso me da rabia. Es por eso que nunca me llevé bien con los porros, por eso cuando era adolescente no iba a las "marchas -organizadas por el gobierno- de protesta estudiantil" y que quede claro, hay señores, familias y jóvenes (nuevas generaciones) que de verdad claman por la justicia de sus hijos, pero a ellos, nadie les hace caso. Por eso mis compañeros que me vieron el día de hoy en la FES, me notaron raro, porque hoy se cumplen 40 años de un genocidio, y no puedo evitar la ira al escuchar a aquellos que dicen que: "para que protestas, no va a pasar nada", "los comunistas están locos", "que no cierren la ciudad (con manifestaciones), sólo alteran el orden". Apuesto que si ustedes hubieran sufrido la represión o si su familia hubiera perdido un integrante en manos del ejército, tendrían más de una razón para protestar. Y lo peor de todo, el autor -o los autores- intelectual (es) vive con lujos, con una pensión presidencial y con guardias especiales para cuidarlo.
Final. Debemos buscar la justicia aquí, ahora. Porque el Sistema debe cambiar.
Como la historia -la anécdota- que escribí hay miles, miles de familias que guardan la tristeza de haber perdido a su hijo (o hija) en el corazón. Hay padres que sufrieron la pérdida de su hijo en la 2da Guerra Mundial, peleando por su patria (en Europa) en contra de uno de los tiranos más grandes en la historia del hombre: Adolf Hitler. Pero estos padres (los del 68), perdieron a sus hijos en tiempos de paz y a manos de quien, se supone debería cuidarlos: El Ejército Mexicano. Ahora sabes porque aborrezco el orden militar, ahora sabes porque no tolero a los soldados o policías. Pero sólo hasta hoy he tenido el valor de contarte esta pequeña anécdota. Sólo hasta hoy he tenido el valor de decirte mis razones para luchar en contra del Gobierno corrupto, ahora sabes porque elegí la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública y porque aborrezco a la Derecha y a sus neo-nazis. Pero sólo hasta hoy lo has sabido.

A 40 Años: Mártires del 68.
¡Honor y gloria a todos aquellos han perecido en los movimientos estudiantiles, en busca de la causa justa y verdadera! ¡No más represión, no más injusticia, no más odio! ¡Juicio a los culpables! ¡Abajo el Autoritarismo! ¡Justicia y libertad!

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